1. Dejas apoyado el pie en el embrague

Parece una tontería, pero por muy leve que sea la presión que se ejerce sobre el pedal del embrague, si es continua tiene un impacto directo en el desgaste del propio embrague. Suele ser cuestión de rutina y comodidad ya que los conductores tienden a mantener como postura normal el pie colocado en todo momento encima del embrague, aunque no se esté utilizando.


2. Pasar de 0 a 120 sin calentar previamente un poco el motor

Si utilizas el auto para ir a trabajar todas las mañanas y como siempre vas un poco tarde y tienes que ir rápido, e intentas recuperar ese tiempo pisando a tope el acelerador, debes saber que, con esta simple acción, el aceite y otros lubricantes de tu vehículo no han tenido tiempo de atemperarse para adquirir una fluidez suficiente que les permita cumplir su cometido. Ya que ese deficiente engrase, reduce irremediablemente la vida de tu motor.


3. Dejar la mano apoyada en la palanca de cambios.

Es un mal hábito, al igual que dejar el pie apoyado en el pedal del embrague es la de permitir que la mano derecha descanse sobre la palanca de cambios. Y son cosas que hacemos sin pensar y que son espontaneas. Este descanso tan inofensivo, hace que se estropeen los sincronizadores de la caja de cambios. Además de que siempre debes tener las dos manos sobre el volante, ya que esta es la posición adecuada para poder solventar sin problemas cualquier imprevisto en la carretera.


4. No utilizas el aire acondicionado en invierno

Los expertos aseguran que es muy conveniente encender de vez en cuando el aire frío, aunque fuera haya pocos grados dado que los sistemas de aire acondicionado lubrican todos sus elementos con los aceites que se incorporan en la recarga del mismo.

Un largo periodo sin utilizarlo puede resecar las juntas produciendo pérdidas de gas refrigerante e incluso dañar el propio compresor del AC.